TALLER-ENCUENTRO LA POESÍA

sábado 28 de enero de 2012

TALLER LITERARIO / ESCRITURA CREATIVA / CITY BELL 2012


TALLER DE ESCRITURA CREATIVA 2012
En City Bell: Lectura y Escritura Creativa: poesía y narrativa breve.

Coordina: José María Pallaoro

2012 Taller-Encuentro La Poesía de City Bell.

Abierta la inscripción/
Inicia marzo / abril/
Días y horarios a confirmar/
Cupos limitados/

Encuentro previo con el coordinador/

Informes: 0221 15 613 4626 / jmpallaoro@gmail.com

Los ojos de José María Pallaoro:
http://www.josemariapallaoro.blogspot.com/


En preparación:
NUEVO CURSO en City Bell
ROCK ARGENTINO, sus orígenes (1965-1976).
Rock y Poesía. Rock y Dictadura (1976-1983).
Cupos limitados, previo encuentro con el coordinador
.

jueves 1 de diciembre de 2011

Presentación en La Plata del libro de poemas de ROSA MARÍA PARGAS (poeta detenida-desaparecida) Hubiera querido

Libros de la talita dorada invita
Presentación en La Plata del libro de poemas de ROSA MARÍA PARGAS (Poeta detenida-desaparecida) Hubiera querido

Libro de poemas y CD (con la voz) de Rosa María Pargas (Poeta secuestrada el 16 de agosto de 1977; la última vez que la vieron con vida fue en el centro clandestino de detención El Vesubio; sigue desaparecida).

CPM. Museo de arte y memoria.
1 de diciembre de 2011 a las 19 hs.
calle 9 nº 984, La Plata.

Presentan:
Julián Axat, Raquel Camps Pargas, Mariano Camps y Alicia Pargas

viernes 26 de agosto de 2011

TALLER DE ESCRITURA CREATIVA PALLAORO


TALLER DE ESCRITURA CREATIVA
En City Bell: Lectura y Escritura Creativa: poesía y narrativa breve
.

Coordina: José María Pallaoro

2011 Taller-Encuentro La Poesía de City Bell.

Jueves 18:30 hs.
Cupos limitados.

Otros días y horarios a confirmar.

Encuentro previo con el coordinador.

Informes: 0221 15 613 4626 / jmpallaoro@gmail.com

lunes 30 de mayo de 2011

CITY BELL, V FESTIVAL INTERNACIONAL POESÍA PALABRA EN EL MUNDO 2011


Suplemento NORTE, viernes 27 de mayo de 2011


Entre la lluvia, apenas,
entre ramas diviso
un caminito
que lleva al mar

Otsuji (¿1854-1923?)


Raúl González Tuñón
Salud a la cofradía

Canción para vagabundos
compuesta por Juancito Caminador


Salud a la cofradía
trotacalle y trotamundo.
Todo nos falta en el mundo,
todo menos la alegría.

Y viva la santa unión
de Sin ropas y Sin tierras.
Todo nos falta en la tierra.
Todo menos la ilusión.

Corto sueño y larga andanza
en constante despedida.
Todo nos falta en la vida.
Todo menos la esperanza.

Amigos de las botellas
pero poco del trabajo.
Todo nos falta aquí abajo.
Todo, menos las estrellas.

Inofensiva locura,
sin razón de vagabundo.
Todo nos falta en el mundo.
Todo, menos sepultura.

Prosigamos, si dios quiere,
nuestro camino sin dios,
pues siempre se dice adiós,
y una sola vez se muere.

ITALIA, por Miguel D’Elia

He viajado por el mundo
Que fueron cinco provincias
Escuché
Y también proyectamos
O quizá fuimos familia
De a pie y portazos
Hablando con botones
Cuatro días de corrido.
Tuvimos sed y hambres de animal
Yo fui perro por ejemplo
Y escritor y chofer
Soñé
Sin fumar
Fuimos enviados
Por decisión
Sin mujer ni dios
He viajado por el mundo
Sin empujón
Esperando el turno
Esperando el momento de pasar.



“Ciudad en otoño”, poema de Mario Porro

La ciudad
reverbera
Mujeres y hombres
llevan su mundo
en la bufanda

Los pocos árboles
dejan caer sus hojas
Indiferentes

Un frior
con el viento
lleva
de puerta en puerta
los vestigios de un dios
El dolor ya superado
La alegría también

Automóviles micros
cargan gente
confortablemente enjaulada

Un pájaro
ciudadano
quién sabe qué busca

Maravilla
esta vida
sobre la vida
Que el hombre inventa
para vivir

En la plaza
Las parejas
y los ancianos
saben de la vida
y de la muerte


RETRATO INCONCLUSO EN LA MEMORIA, por Carlos Aprea

Lo que me queda de vos
no alcanza
a dibujar
un pálido identikit,
apenas una luz sombría y el regusto
amargo
de lo incompleto,
lo que no llega a ser
y por eso perturba.

No se si estás aún
en este mundo,
o te fuiste,
en la guerra impiadosa
de nuestra pálida prehistoria,

se que estuviste allí
donde ardía una pasión
muy joven.

Al borde de una foto
envejecida
de donde te han borrado,
o te he borrado yo,
patético agente
de una Checa invisible,
como si fueses un peligro
para alguien
que ha sobrevivido,
como yo,
y debe algunos pagos
no solo al destino.

Ambiguo rostro
de quien, frente al arribo
al puerto
de las maravillas
que esta vida aún sostiene,
persiste en popa,
disimuladamente,
como un testigo

silencioso,
pertinaz,
indestructible,
de la estela que va
quedando
atrás.



PARA QUÉ, de José María Pallaoro


Para qué dormir
si en sueños

el cielo es el cielo
la tierra es la tierra

y nosotros
dos pájaros

que se cruzan

y no se reconocen


PIERCING, por Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948-2011)

1.

Hijo, qué sorpresa me das
con ese sólido arito colgándote del iris.
Pasear un cuerpo atado a las pulsiones
es inquietante sí, por lo que sabe
a revuelta generacional...
Lo nuestro fue más ensoñado siempre.

¡De verdad!, no creo que hayamos sido
unos ilusos mejores o peores. Que yo sepa
el sol salía igual que para ustedes
mientras el mar batía los acantilados.
Fuimos masacrados nada más.
Quiero ser directo, disculpame.

La diferencia radica tal vez en los matices.
Como ayer, la historia hierve como ácido.
No te rías. Por qué buscar solución
en la materia, si la cuestión del espíritu urge.
Pero es cierto, no tenemos casi derecho a importunar:
la ley del fracaso no levanta la voz.

Aun así, guarda un vago consuelo
sostener pensamiento sobre casi todo.
Opinar fue la forma de ser libres. Sí,
más mentira para más verdad...
No me pegues. Nadie te quita la palabra
aun cuando sea tan gestual lo tuyo.

Y no sabés, querido, cuánto reconforta
que hayas resuelto confiarme el sueño.
..........Aplicarte un ancla en el escroto
no suena nada mal, habida cuenta
que parece otro gesto sobre el aquí y ahora,
esta turra injusticia que nos ahoga a todos,

eso tanto más viejo que nosotros,
que vos y yo.


2.

Viejo, siempre en estado de pancarta.
No entendés nada. (Tampoco hay tanto
que entender, poner el cuerpo nada más.)
Me hablás de espíritu. De qué espíritu
hablás. ¿No ves que eso de ser libre
brilla sólo en tu baldosa? ¿No ves
la radiación por todas partes?
Vivís entre abstracciones. No quiero ir
a tus libros ni al pasado. Entre otras cosas
porque ahí estás vos y tu ficción
de perdedores. No quiero terminar
llorando y ¿sabés?,
me voy a perforar el cuerpo y pintar
la carne hasta que se me dé la gana.
Digo,
¿por qué no fumamos uno de los buenos
y la seguimos disueltos en el humo?



Ella siempre, de Néstor Mux

Con ella naufragamos muchas veces
y combatimos otras tantas
por reconquistar la paz que merecemos.

Con ella nunca dejamos de intentar el cielo
a pesar de saberlo apoyado sobre esta tierra
cada vez más difícil.

Con ella soy, somos y son nuestros hijos,
sin más armas que las que nos da
este profundo e inexorable deseo de vivir.

Con ella, lejos de la melancolía del mundo,
nos perpetuamos en el amor
por esa luz tenue, humilde, pero empecinada
que nos alumbra por dentro y que no quiere apagarse.


INDEFENSA SE VA, por Alejandra Leonor Parra

Indefensa se va
derritiendo al sol
la virtud del cordero

El malvón mira al jazmín que mira a la rosa que mira al laurel
Se pegan en una sombra
para salvar el mundo



QUEDÁNDOTE O YÉNDOTE, de Luis Alberto Spinetta

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer

Y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz

El sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida

Y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma

De ti saldrá la luz
tan solo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fe

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma

Este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por ti
por mí

Y esto será siempre así
quedándote o yéndote


LUMPEN BARRIO (16.JUL.07), por Diego Vallejo

I

En mi ciudad los desesperados
pintan las paredes
niegan a su madre y a dios
rebajan sus cabezas
y maldicen en forma trivial
con las manos apretadas de pintura azul
y las ilusiones fabulosas
reservadas de temprano
para el morbo del otoño.

Los náufragos caen en lentas bandadas
olisqueando el barrio lúgubre y adoquinado
como perros quebrados
bajo el viento permanente.

Caen, sobrevuelan,
algunos roban carteras,
manosean mujeres a plena luz,
miran de costado antes de actuar
con la gorra hundida en el cráneo
como medias de malvivientes a medio poner,
y sangran lo justo.

Los veteranos se silencian con los nuevos
les demoran el corazón:
lloran cuando sus rostros infantiles
se deforman entre las vías.

II

Cuando bailan en el galpón
de piso de tierra alisado
con uvas machacadas y vencidas
aferran una mujer morena por el cuello,
susurran palabras cortas al oído,
y ellas se tapan la dentadura con la mano izquierda
un mareo les sube entonces
desde lo hondo de la dignidad
y en el vino
y en brazos de la mujer-báculo, compañera,
por un momento son ellos mismos

Los habitantes de este lado de la luz
quieren vino caliente
y mujeres gordas y maternales
que los conformen
y los hagan hombres por un rato.

Vuelan entre la basura
y quiebran lanzas,
dignos como un soldado de piedra.

III

De día van a la obra
y cuelgan mosquitos agudos,
se acalambran de pórlan,
contemplan cómo la llana
les corroe lentamente sus miembros,
cucharean despacio
y gritan en guaraní
a las negras pasajeras.

Tienen un payé oscuro
y florecen en las cajas del vino agrio.

IV

Los marginados murmuran un chamamé
atragantados por el recuerdo de un estero rojo,
luego, cortan una tráquea
y lagrimean sobre su memoria
repitiéndose: "el otro sabía pelear, fue en buena ley"...
al cabo de un atardecer cementado en la ciudad.

Los sobrevivientes han visto las villeras de ropa glacial,
han tallado la piedra con sus manos incalculables,
han estrechado la cintura campesina del Chagas y la Artrosis,
y aquí, en la ciudad, sus hígados y sus estómagos mustios
se los devoraron en las catacumbas
del húmedo hormigón de la cloaca.

V

Los mensú de roca bermeja
arrastran su alma por la telaraña del silencio
y son sus borceguíes supurantes y cuarteados
los que se quedan afónicos
de tanto gritar su historia y su verdad.

VI

Allá,
donde las noches violáceas del barrio de la estación,
donde los indignos sacerdotes linyeras
imponen sus heladas y venerables manos sobre el fuego encendido
de los braseros en las vías oxidadas y el yuyal,

allá,
donde los travestis acunan
y entierran angelitos fríos,
donde no conviene distinguir
los niños de las niñas,
y los autos caros abrevan fugaces,

allá,
donde el barrio se revela en hospitales públicos
y rejas de comisarías,
y mujeres con marcas de color lila en la piel
esperan interminables en la puerta de la cárcel,

allá,
es donde el río de sangre caliente y encofrada
se destraba en cruces y flores de plástico.

Allá,
allá es,
donde los desterrados retornan a la tierra
caídos en el buen combate de la orgía
donde el vino resurge
en líneas derramadas en el rostro horizontal
para amanecer finalmente
entre los pastos escarchados
y esas locomotoras y vagones
aturdidos de tanta nostalgia.


martes 17 de mayo de 2011

viernes 29 de abril de 2011

Cecilia Prenz, la poesía es instrumento para construir el futuro



Decir que en Argentina la gente está viva es, quizás, una obviedad. Pero no lo es para quién, como yo, vive al país, desde siempre, a la distancia. Cada vez que bajo del avión respiro, de inmediato, ese aire vigoroso que caracteriza a nuestra gente, a pesar de todo. Los argentinos, naturalmente no todos, tienen la costumbre de ser muy críticos hacia el país. Nosotros, los de afuera, somos siempre nostálgicos.

La gente que participó en la inauguración del Taller-Encuentro La Poesía en City Bell, coordinado por el escritor José María Pallaoro, me confirmó, una vez más, que existen lugares y tiempos posibles.

Sentada a un lado de la sala observé al público. En su mayoría gente joven, y ubicada en la primera fila. Fue extraño, para mí, advertir a jóvenes y además interesados en la poesía. Estoy acostumbrada, en la ciudad donde vivo y también en las ciudades cercanas, a participar en encuentros de poesía donde un público, a menudo aburrido, que supera casi siempre los 60 años, escucha largos versos sentimentales, con escasos contenidos originales. Es verdad que Prenz y Kravos son poetas de estas zonas, buenos poetas, pero la poesía, ya en esta vieja Europa, queda circunscripta al reducido círculo de los poetas.


Lo maravilloso que conserva aún nuestro país, Argentina, es la capacidad de ser curiosos, de asombrarse ante lo nuevo, de compartir con el otro y no temer lo ajeno. Algo que hace a la esencia misma de la poesía.

La charla que siguió, después de las lecturas y exposiciones de los poetas y que vio involucrados a los jóvenes presentes y a escritores como Miguel D’Elía, Julián Axat, Néstor Mux, Emiliano Luna, Olga Edith Romero, Diego Vallejo, Fernando Delgado, Daniel Krupa, Carlos Aprea, entre otros, evidenció la gran sensibilidad y conocimiento poético de los presentes, pero con un ingrediente más: la poesía no está estancada en un único lenguaje y en discursos canonizados, ella es para estos poetas, para nuestra gente, una instrumento para construir el futuro.

Es lo que más rescato, la capacidad de gozar del presente sin perder la visión de futuro.

Profundamente agradecida por el momento intenso que me han hecho vivir, le deseo a todos los presentes y al Taller-Encuentro La Poesía, otros tantos momentos como el que compartimos.


Ana Cecilia Prenz Kopušar
www.casakamna.org

Carlos Aprea y dos poetas triestinos, Prenz y Kravos, en City Bell


Trieste (en esloveno, Trst; en friulano, Triest) es una antigua ciudad romana, cruce de civilizaciones y de límites cambiantes, situada en el norte de Italia, a orillas del mar Adriático, fronteriza con Eslovenia. Con poco más de 200.000 habitantes, ha forjado, desde su condición de principal puerto marítimo del antiguo Imperio Austrohúngaro, una tradición de encrucijada cultural y refugio y aliento hacia el mundo literario, como en los casos de los extranjeros Rilke y J. Joyce o de los locales Italo Svevo, nacido a fines del siglo XIX, y Claudio Magris, referente de la cultura italiana actual y amigo personal de Juan Octavio Prenz a quien ubica en su elogiado libro “Microcosmos” compartiendo su mesa en el emblemático Café de San Marcos, en el centro de Trieste.
En Trieste vive Juan Octavio Prenz, poeta, filólogo, traductor del esloveno y el serbocroata, profesor de las universidades de La Plata, Buenos Aires, Ljubljana (Eslovenia) y la misma Trieste. Nacido en La Plata habitó desde niño la Ensenada del Barrio Campamento, a mediados del siglo pasado, una bulliciosa “ensalada” de lenguas inmigrantes de quienes, como Gregorio Prenz, su padre, venían a forjar un destino al amparo del trabajo en los frigoríficos, y como él, podían “gorgojear su asombroso idioma”, ya que: “camina por los atardeceres, hace amigos, entra en las tabernas, siempre alegre, niño y feliz de vivir en un planeta donde es tan fácil comunicarse”(1). Es esa argamasa de sonidos diversos, compartiendo gozosamente un espacio común, lo que marca en Prenz su temprana vocación filológica y su estilo poético.

Trieste disfruta de un clima suave y soleado, menos cuando sopla la Bora, un viento que: “llega a soplar sorpresivamente hasta 180 km/h. y entonces conviene no estar andando por las calles”, nos relata, abriendo enfáticamente sus pequeños ojos claros, Marko Kravos, poeta y literato triestino de lengua eslovena, merecedor, entre otros galardones, del Premio Nacional Esloveno, así como el conjunto de su obra mereció distinciones internacionales y fue traducido a una veintena de lenguas. Marko ha sido un activo partícipe de la vida cultural eslovena, desde distintas asociaciones de escritores y, aún con un gesto de simpatía y humor en su mirada, no olvida las marcas que la historia europea ha dejado en su historia familiar, presentes en su poesía a través de ironía y juego verbal no exentos de lirismo.

En una breve recorrida por la ciudad de La Plata, junto a Marko Kravos, Prenz nos señala la casa de la calle 44 entre 10 y 11: “aquí funcionó el Instituto de Filología de la Facultad de Humanidades, que yo dirigía y que fue incendiado por la C.N.U., en 1975”. Fue ese hecho, y posteriores amenazas de la Triple A, lo impulsaron al exilio en ese año y su destino fue la tierra de su padre y la ciudad de Trieste. Sin embargo, no es un hombre que haga concesiones a la nostalgia: “me siento argentino, yugoslavo italiano, mi identidad abarca estos tres países y no se ha creado ningún conflicto. Yo desconfío de las metáforas fáciles, los únicos que tienen necesidad de tener raíces son los árboles y si aceptamos metáforas fáciles ¿porqué no pensar que los hombres pueden tener alas?”, escuchamos en un reportaje radial de poco tiempo atrás (2).

Mientras conducimos por La Plata, Marco nos pregunta por la ciudad que observa con curiosidad:“¿con qué fábricas cuenta?”, “¿de qué viven sus habitantes?”, hablamos de su original destino de Capital de la provincia y su universidad, y al tiempo derivamos en los gustos y placeres comunes, del recuperado vino de la costa de Berisso y los vinos de Eslovenia, del cual solo conocemos alguna mención al delicado blanco Tocai. “El mejor tinto de Eslovenia es el refosk, y hay una cantidad enorme de pequeños productores, que lo venden en sus bodegas desde 3 a 5 euros la botella”, nos dice. Por un momento, sorprende que hayamos resultado en estos asuntos poco literarios, pero poco más tarde tendremos una clave para interpretar esta deriva.

Juan Octavio Prenz parece un hombre que ha hecho largamente, las paces con la vida. “Yo soy una persona en el fondo, feliz” (2). Está alegre y serenamente convencido que “no hay ningún espacio, por más pequeño que sea, que no pueda ser el espacio de la felicidad”(1). Así, con un brillo en los ojos parecido a la confianza de un niño, entra en el Taller-Encuentro La Poesía, de City Bell, junto a Marko, prestos a comenzar su inauguración y a presentar los nuevos libros del propio Kravos, del poeta Ciril Zlobec y de Saša Pavček (este último traducido por Ana Cecilia Prenz Kopušar). Es, por otra parte, la trilogía que da inicio a las Ediciones ZOE/re.

El aire calmo y la sonrisa clara de Juan Octavio Prenz, no proponen, sin embargo, confundir a nadie. La poesía, para Prenz, no se trata de una empresa fácil, pero tampoco una oscura tarea de iniciados. Ajeno a toda retórica inútil y dotado de una ironía burlona y un cinismo de raíz humanista (“ese viejo cinismo que sirve para comprender la realidad, para saber que uno vive en un mundo de experiencias muy concretas”, (2)), Prenz sigue convencido que: “Durante siglos por inhabilidad o por inercia hemos gastado más palabras de las necesarias” y que “Un poco más y el computer salvador se ocupará de rimas asonancias ritmos y de tanto palabrerío inútil.// Habrá llegado la hora de decir algo”(3).

Ana Cecilia Prenz Kopušar, doctorada en letras, docente en las universidades de Trieste, Sarajevo, Roma, etc., traductora y especialista en literatura dramática y miembro de GETEA (Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano) de la UBA, esta también presente en esta inauguración, con una amplia sonrisa que no oculta la emoción de estar nuevamente en La Plata. Es la responsable de la traducción de “Esta noche en escena” trilogía dramática de la reconocida dramaturga y actriz eslovena Saša Pavček , un conjunto de obras que abordan distintas facetas de los conflictos y dramas de en una joven nación, ocupada, desde las letras, en afianzar su identidad nacional. Cecilia dirige en Eslovenia, junto a su esposo Jure Kopušar, la Casa de Kanma, lugar de encuentro y reflexión sobre América Latina y la producción cultural de esta parte del mundo. Las animadas charlas con los actores y directores invitados presentes en el Espacio dan cuenta de su interés.


Uno de los encomiables trabajos de traducción de Prenz, es una selección de poemas del poeta nacional esloveno France Prešeren, autor del himno nacional llamado... “Brindis”, cuyas estrofas fueron construidas como sucesivas copas, ¡un siglo antes de los Caligramas de Apollinaire!. “Es el único prócer nacional que llegó a prócer como poeta, y sin disparar un solo tiro” nos dice Prenz, sonriendo. El vino unió simbólicamente a los eslovenos en el himno nacional, que honra a la vid y a su fruto, además de ser un canto a la nación. No es casual entonces que hablemos de vinos y de poesía. como tampoco que Marko cuente que en Eslovenia aún crece una parra que tiene más de 400 años, que produce unos 50 lts de vino al año, y que está registrada como la parra más vieja del mundo. Brindamos entonces, junto a los viajeros y a los amigos de aquí que nos han acompañado: larga vida a este nuevo espacio en City Bell, larga vida a la poesía y a los encuentros fraternales.

Carlos Aprea
Villa Elvira, marzo de 2011



(1) Fragmentos de La palabra justa, del libro de Prenz: “Habladurías del nuevo mundo”, Ed. RIALP, Madrid, 1986.
(2) Reportaje radial de Patricia Inestroza, Roma, enero de 2009.
(3) Fragmentos de Manual de retórica, del libro de Prenz: “Cortar por lo sano”, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987
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